Cerco a la memoria en NoLlegiu

La curiosidad es el motivo de que acudas una tarde a la presentación de un escritor noruego que no conoces, de un libro que no has leído, en una librería a la que vas por primera vez porque acabas de aterrizar en Barcelona después de dos años fuera. Es el efecto tráiler: ver de un vistazo si algo te interesa, o no. De Cerco solo he leído las 26 páginas que los de la editorial Sajalín ofrecen en su web a modo de adelanto. Va de un tipo que ha perdido la memoria. Perder la memoria es quedarse sin identidad.  Más tarde me daría cuenta de que todo, ese día, iba a girar alrededor de la memoria.

Estamos en la librería NoLlegiu. Cerco es la tercera obra de Carl Tiller, un escritor noruego, referencia en la literatura escandinava actual. Cuando subo a la segunda planta de la librería NoLlegiu (no leas, una librería con ese nombre no es una librería, es algo más), lo encuentro sentado en un sofá de dos plazas: cabellera rubia, piernas cruzadas, jeans, zapatillas deportivas; junto a Cristina Gómez-Baggethun, su traductora, comentan algunos pasajes del libro, lo intuyo, no sé noruego, porque ella toma notas y señala algunas páginas del libro. Mientras, el público va llegando. Supuse que no  habría gente, ¿qué público puede estar interesado en una novela noruega que no sea de Karl Ove Knausgård o del género negro? Me equivoqué.

El que no se equivocó es Xavier Vidal. Hace justo tres años le dio por abrir una librería. Tiempo después, el espacio se le quedó pequeño, así que se mudó a un nuevo local, unos pocos metros más allá del primero. Relativamente cerca el uno del otro como para que los lectores de la librería pudieran montar una cadena humana para trasladar los libros, de mano en mano, de deseo en deseo, al nuevo edificio: tres plantas que antes ocupaba la boutique de ropa “Juanita”. Como para no olvidar el carácter del barrio de Poble Nou, Xavier decidió conservar la fachada y el rótulo antiguo. Si pasas por ahí, por Pons i Subirà, despistado, y no miras el escaparate, en el número 3, pasarás por delante de la librería sin darte cuenta.

presentacion_cerco

Otro que no acostumbra a equivocarse, en este caso al elegir títulos, es Daniel Osca, de la editorial Sajalín. Rastrea catálogos, márgenes y literaturas extranjeras para traernos libros imprescindibles. Muchas veces son libros que te noquean a toda letra. Sé de qué hablo: estoy leyendo Cómo llegué a conocer a los peces, de Ota Pavel, y la magia de los peces me tiene contra las cuerdas, un lugar del que no quiero salir. Daniel Osca fue el encargado de iniciar la presentación.

The Independent comentó que “podría incluso considerarse a Tiller como el anti-Knausgård. En lugar del solipsismo heroico de este, su coro de voces ofrece una visión poliédrica de la identidad personal”. Este libro de Carl Tiller ha sido traducido hasta el momento a más de 15 idiomas. Es la historia de David, pero a la vez es la historia de los tres personajes que le ayudan a recordar su memoria y con ella su identidad (es lo que viene a decir la cita de The Independent). Es la crónica de un país y de un tiempo.

A la pregunta de qué opinión le merece ser considerado un anti-Knausgård, Carl Tiller contó que a él le gusta hacer ficción, que hay algo ético en ello: ponerse en el lugar de otros, darle la palabra a los que de otra forma no la tendrían. Sí que hay elementos superficiales en su obra que, explicó, están sacados de su propia experiencia; pero que inventa todo lo demás. Parte de una escena inicial y comienza a improvisar. El noruego es de esos escritores que avanzan sin plan preconcebido, a tientas entre la ficción.  Para ello se ayuda de diferentes técnicas de la dramaturgia, y es mediante el conflicto que hace desarrollar la historia. Él desaparece en el texto como autor. Deja que suene la música que imaginó para los personajes. Esa es su intensidad, y el reto que afrontó Cristina, su traductora, a la hora de plasmarlo todo del noruego al español.

Estaba claro. En la segunda planta de la librería NoLlegiu, la sala que conserva los antiguos vestidores de Doña Juanita, con sus espejos ovalados y sus terciopelos como escenario para los libros de poesía, no se estaba hablando de la última novela negra noruega. Se estaba hablando de memoria, de identidad y de literatura que se vive a toda letra. Y eso me interesa.

Fotografía| @NoLlegiu

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